abril 17, 2021

El Vapeador.es

El primer diario de vapeo en Castellano

Los partidos PLN y PAC proponen un impuesto que podría llegar a gravar los productos un 40%.

Luis Antonio Aiza Campos (PLN) y Catalina Montero Gómez (PAC), los diputados son los diputados que encabezan esta propuesta de ley. Su anterior propuesta, también desmedida pero más asumible, era de grabar todos los productos con 1.000 Colones. La posible aprobación de alguna de estas dos proposiciones de ley podría desembocar en un escenario catastrófico no solo para el sector comercial del vapeo, si no en cuestiones de salud pública.
Estas consecuencias derivadas de políticas similares se han observado en estados como Massachussets, que el pasado Diciembre gravó la venta de dispositivos de vapeo con un 75% (a excepción de los líquidos). Un estudio reciente del National Institutes of Health evidenció que, la aplicación de la carga a estos productos generó que muchos compradores optaran por consumir, en su lugar, cigarrillos tradicionales.

Más estudios se han hecho en esta línea; algunos (realizados entre el 2011 y 2017) contemplaron los efectos de ocho estados donde se han tasado los productos de vapeo, para un total de más de 35.000 tiendas de vapeo.

Se ha evidenciado que, por cada 10% de incremento en el precio de los dispositivos y líquidos para vapeo, el consumo de estos productos se reduce en un 26%. Al mismo tiempo, este mismo impuesto genera un incremento de 11% en el consumo de cigarros.

En otras palabras, el efecto de desincentivar el vapeo deriva a su vez, en un fomento para en el consumo de tabaco. Conforme se reduce la curva del primero, se incrementa exponencialmente la del segundo. Es decir, estas medidas tienen un doble impacto, una reconducción del consumidor desde la alternativa menos nociva para la salud, el vapeo, al consumo de cigarrillos analógicos y la segunda, un leve efecto de abandono de ambos consumos, que no compensan teniendo en cuenta el coste de la vuelta al tabaco de ese 11%.

Como podemos ver, este no es camino para acabar con los problemas de salud que ocasiona el tabaco. Encaminar la estrategias legislativas hacia la reducción de daños como herramientas para el abandono completo del hábito tabáquico o la sustitución del consumo de nicotina por otros medios menos perjudiciales es el camino.