abril 17, 2021

El Vapeador.es

El primer diario de vapeo en Castellano

Sobre la inexistente ética tras las regulaciones en España.

La importancia de reflexionar sobre principios éticos antes de legislar es vital en cualquiera ámbito, especialmente si estas leyes juegan con la salud.


Cuando hablamos sobre la evidencia científica que apoya el vapeo como mejor alternativa contra el tabaquismo siempre nos referimos a «una parte de la ciencia». Nos remitimos a pruebas empíricas, de laboratorio, medibles y lo más irrefutables posible, pero nos olvidamos que la ciencia en si, tiene numerosos campos además de las conocidas como «ciencias puras». Y algunos de estos campos olvidados, también apoyan que el vapeo (como cualquier otra terapia de reducción de daños) debe ser apoyada por la legislación. Concretamente nos referimos a la ética tras, en este caso, la reducción de daños.

Esta, como cualquier otra disciplina científica, posee sus publicaciones en revistas de prestigio. Antes de llegar a publicar en dichas revistas, también se llevan a cabo la revisiones por pares y los artículos o estudios que se publican siguen el método científico. Este quizá sea uno de los aspectos más olvidados en la defensa del vapeo como herramienta para la reducción de daños. La defensa de la ética para construir estas (y otras) políticas debería ser un pilar fundamental en cualquier ámbito y lugar.


En el ámbito que nos ocupa, existen numerosas evidencias científicas de que los vaporizadores (cigarrillos electrónicos) son sustancialmente menos dañinos que los cigarros combustibles (tabaco clásico o analógico). Los dispositivos susceptibles de liberación de nicotina (DSLN) entre los que se encuentran los vaporizadores implican a nivel ético, y partiendo de las premisas expuestas, la necesidad de poner a disposición estos dispositivos para permitir a los fumadores que se cambien a ellos e informar a estos sobre los menores riesgos que tienen frente al tabaco.

Después de sugerir que las consideraciones utilitaristas / consecuencialistas no proporcionan un análisis ético adecuado, analizamos los DSLN utilizando otros dos marcos éticos. En primer lugar, los DSLN están respaldados por un marco de ética en el ámbito de Salud Pública. El uso y recomendación de estos dispositivos supone una intervención a nivel poblacional consistente en el respeto de la autonomía individual mediante el uso de los medios menos restrictivos para lograr el objetivo deseados en materia de Salud Pública, apoyando la equidad y lo que es justo para el consumidor.

En segundo lugar, los DSLN están respaldados por cuatro principios que forman un marco de ética biomédica. Al reducir los riesgos para la salud de los fumadores y no dañarlos, los DSLN cumplen los principios de beneficencia y no maleficencia. Debido a que los DSLN permiten a los fumadores tomar decisiones de salud informadas por sí mismos, cumple el principio que requiere respeto por las personas y su autonomía. Aquí, consideramos si la adicción a la nicotina y, por lo tanto, los DSLN socavan la autonomía, y también discutimos la garantía ética de protecciones especiales para los jóvenes. Por último, los DSLN también pueden promover la justicia al proporcionar una alternativa de reducción de daños para los grupos desfavorecidos que soportan de manera desproporcionada las devastadoras consecuencias del tabaquismo y, a nivel económico, el gravámen tributario más alto de España. Las políticas de imposición diferencial de los cigarrillos y los cigarrillos electrónicos pueden facilitar la adopción de alternativas menos dañinas por parte de las personas económicamente desfavorecidas.

Con esta líneas, pretendemos demostrar y argumentar que crear las políticas justas para regular los DSLN son necesarias a la par que demostrar que las actuales políticas de equiparación suponen vulnerar grandes y transversales principios éticos.